Spoilear Quiero

diciembre 22, 2015 at 3:20 am 4 comentarios

Lamento si algún lector distraído cayó en este posteo sin haber visto El Despertar de la Fuerza (la última de Star Wars, para los neófitos), pero tengo tanto comentario atragantado desde que la vi ayer, que si no escribía esto, iba a morir como Han Solo.

psychics-predict-han-solo-death-1

Hay una frase de Maz Kanata (la pirata-tabernera-Yoda-wannabe), que -creo yo- sintetiza el sello que el director le quiso imprimir a esta película: “the belonging you seek is not behind you, it is ahead”. (la pertenencia que buscas no está en el pasado, sino adelante).

El Episodio VII intenta conectarse con la saga original, pero con una mirada de futuro. Se vale de algunos elementos de nostalgia, y a ratos los personajes nuevos parecen groupies de los antiguos, elevados a la categoría de héroes o leyendas, pero a la vez prepara el terreno para una nueva épica.

Abrams tiene pocos yerros en este ejercicio: quizás el más grave de todos es repetir la fórmula: malos-con-mega-arma-destruye-planetas-pero-con-punto-débil-que-provoca-autodestrucción 3.0.

Hay un par de chistes y bacanadas evitables (como el disparo sin mirar de Han Solo), y sigo digiriendo que Rey sea tan maestra con la fuerza desde el día cero. Pero lo que más me corroe la guata es que Han haya muerto a manos de un tipo tan pelmazo, por más que sea su hijo.

Con razón la Rey le dice a Kylo Ren “tienes miedo de no ser tan grande como Darth Vader” o algo así y  puta, obvio que no es ni la sombra del abuelo. Si ni Luke era la sombra de Anakin poh! y no digamos Leia, que en las tres películas lo único que hizo con La Fuerza fue presentir un telefonazo mental de Luke. O sea, la raza se va degradando, no mejorando.

http://coub.com/embed/8vjh7

Con decirles que cuando Kylo se quita la máscara, una mina en el cine comentó “mejor que se la ponga” y sacó risas honestas. Puta, es que no podís ser nieto de Natalie Portman, hijo de Harrison Ford y lucir como la mierda. Quizás por eso se fue al lado oscuro, de puro taimado con los genes.

Esos son, para mi gusto, los pocos ripios de esta película, el resto está notable: trata con respeto y cariño los tesoros de la saga original, como el Halcón Milenario, los X-Wings, las espadas láser (excepto por la mierda de espada de Kylo Ren, que me cargó),  y a los personajes antiguos.

Respecto de los nuevos, son todos grosos: Me gusta (y es muy Disney) que los personajes principales sean de un origen imposiblemente más humilde (una chatarrera) y corriente (un stormtrooper). Maz Kanata es un aporte para la generación de recambio que no entiende nuestra fascinación por Yoda, al punto que no debió ser CGI.

El BB8 como personaje simpático/tierno es INFINITAMENTE mejor que Jar Jar Binks. (by the way: leí que el director quería poner el esqueleto de Binks en un cuadro en el desierto, no sé si lo habrá hecho).

A propósito de Disney y de CGI: ¿se fijaron que en la taberna de Kanata estaba el Capitán Gantu, de Lilo y Stitch? Claramente abandonó la milicia y se cayó al copete, pero quizás hay una historia ahí como con el Comodoro Norrington de Piratas del Caribe.

Gantu

Poe Dameron también anda bien, y da gusto que a la Galaxia Far Far Away también lleguemos los latinos, aunque sean cantantes guatemaltecos.

Para el cierre: Abrams usa sin abusar los efectos especiales y la tecnología; no aburre con fundamentos para cada cosa, y algunos hitos ocurren sin mayor explicación (¿quién es Rey? ¿por qué se reseteó Finn? ¿por qué a Ben Solo se le pegaron los platinos? ¿cómo tan poderoso El Primer Orden? etc). Para mi gusto, dudas razonables que se irán resolviendo en las películas siguientes, pero que no quitan en nada el placer de haber visto una digna continuación de la saga, fundamentalmente a la espera que se desconchetumadrice (para bien o para mal) Kylo Ren.

Nos olemos.

 

 

Anuncios

Entry filed under: Uncategorized.

DESAMPARADO

4 comentarios Add your own

  • 1. Nikolai Soto Magerkurth  |  diciembre 23, 2015 en 10:00 am

    Okey, espoiliemus.

    Primero, coincido mucho y me reí con tus observaciones, así que trataré de comentar sin reiterar demasiado lo que ya dijiste.

    La película revive ilusiones con nostalgia y promesas, y en general la encontré mejor de lo que me esperaba. Pero vamos por presas.

    Se lamenta que Abrams haya hecho un copiar-pegar bien burdo de lo que fue el uso y destino de la Estrella de la Muerte. Quizás ese es el peor guatazo de la película. Pero eso se veía venir con puro ver los afiches, como muchas otras cosas. Es difícil no sugestionarse ni juntar prejuicios con tanta propaganda dando vuelta y con tan altas expectativas. Antes de ver la película, por ejemplo, yo ya pensaba que la espada de Kylo Ren era estúpida, farolienta, poco práctica. Aunque en LA pelea a sablazos del filme vimos que algo de uso podían tener las guardas láser, prefiero pensar que la mayor razón de ser de la forma de la espada es el complejo de inferioridad de Kylo. Ahí me calza. Pobre gallo. Difícil no ser un caso clínico a la sombra de un prontuario familiar como el suyo. El pelmazo fue creado intencionalmente lábil, impulsivo y pegado con un tema, o sea, algo cercano como la media de los fans de Star Wars. (Además del parecido con Marilyn Manson, quizá su lado más oscuro.)

    Si vamos a ser poco originales, entonces que Solo vuelva en la segunda (la VIII) como Handalf el Blanco. La dejo rebotando.

    No está descartado que Luke se haya pasado para el otro lado. Es una evidente sospecha. Y la película juega con producir suspicacias. Punto para Abrams.

    En general, las caras nuevas se agradecen, pero no sólo por el recambio generacional. Yo también opino que se preparó la base para un posiblemente muy buena narración épica, y para que ella funcione es importante que los protagonistas estén libres de asociaciones mentales tan obvias en el espectador, porque le restaría poder y efectividad al relato mítico. Soy entusiasta del Profesor junguiano Joseph Campbell, que en sus seminarios le dio la pauta a George Lucas o a los guionistas de El Rey León para elaborar historias psicológicamente redonditas, como los mitos clásicos. (Por algo uno se engancha con ellos.) Ahí es esencial jugar bien con los arquetipos sencillos, y esta partida de Star Wars puede llegar a ser un excelente mito contemporáneo si la hacen con el cuidado de un buen psicoanalista. Como la original.

    La paridad de género (Rey, la She-Joda) y etnia también es un plus. Aunque ya había un piloto x-wing latino en la saga original. Si alguien recuerda el nombre de ese actor, ya viejo y que aparece también en una de las de Alien (¿la 3?), se agradece. Me dio lata guglear.

    La relación de amistad-fraternidad entre Finn y Poe Dameron es otro punto con buen potencial de desarrollo. Ojalá les quede mejor que la dupla Luke-Han, que siempre pensé que pudo ser más trabajada.

    Sobre la ambientación, otro miedo preliminar era encontrarme con un contraste tan grande como la noción que el espectador tiene de Coruscant después de ver El Imperio Contraataca, versus la que se hace al ver las precuelas. El salto CGI fue brutal ahí, estamos claros. Pero por suerte, los escenarios son cuidadosamente sobrios en el Episodio VII y evocan mucho más la sensación de El Regreso del Jedi, con muchos restos del Imperio, una galaxia de posguerra y locaciones humildes. Puede parecer como otra obviedad, considerando el flujo de la historia, pero luego del Episodio I es mejor estar vacunado contra sorpresas alergénicas. No conozco a nadie al que le haya gustado Jar Jar.

    La Música: la Fuerza de John Williams se sintió, pero definitivamente menos que en todas las entregas anteriores. “Pasó más piola”. Se extrañó un poco más de énfasis ahí. O quizás estoy malacostumbrado a una sensación más wagneriana en la saga.

    En suma: la película es en verdad una nueva esperanza. Los detalles mejorables, que no son muchos, no eclipsan la sensación de que se retoma una épica bien hecha. Ojalá las próximas dos no degeneren como los genes.

    Responder
  • 2. Alienjandro  |  diciembre 23, 2015 en 2:42 pm

    Estimado Malaquías:

    Tu crítica es justa y certera. Creo que nos representa a muchos. Y estoy muy de acuerdo con Nikolai también, especialmente en lo que respecta a la seducción universalista que genera el mythos del que emana el guión de “El Despertar de la Fuerza”, a la paridad de género y en su opinión sobre la intrascendencia de la música (John Williams tiene 83 años así que no sería muy loco para la producción generar un plan B para las próximas películas).

    Creo que todos coincidimos en que esta película es un digno integrante del panteón de la saga de SW especialmente por todo lo que han indicado: se instalaron y se recuperaron personajes memorables (excepto -y aquí discrepo contigo, Malaquías- Maz Katana), usaron efectos especiales como corresponde y, en términos generales, la película responde con responsabilidad a la nostalgia de ya tres generaciones que han crecido encantados por un universo simple pero lubricado en todas sus junturas.

    Los detalles negativos abundan, pero eso no es raro en una película tan compleja, con tantos personajes y con tanta suspensión de la realidad (si todavía no entendemos cómo funciona exactamente la física de nuestro universo y si es que la luz está compuesta por partículas o por ondas, ¿qué podemos exigirle al comportamiento de una energía transpersonal inespecífica?). Son las heridas intelectuales más profundas las que generan ese dolor al que es imposible no hacerle caso. Y la primera de ellas es Darth Emo: es injustificable que un adolescente tardío con problemas de apego esté al frente de una fuerza militar interplanetaria. Si vas a elegir a tu puño de hierro, mínimo hacerle un perfil psicológico antes, ¿no?

    Su espada láser también es difícil de justificar porque parece ser un lujo que le resta seriedad más que agregarle la capacidad de intimidar. Sólo imagino lo que los stormtroopers comentarán de él a sus espaldas. Y nada de eso es halagador.

    Y lo otro es cómo la trama se repite por tercera vez a una escala mayor: en vez de destruir UN planeta destruyen al mismo tiempo VARIOS. La forma de responder de este remix de la Rebelión es también la misma que en entregas anteriores y de ahí en adelante casi todo está clonado. La réplica argumental es tan estricta que incluso ubican a C-3PO en el mismo rol intrascendente en un salón muy parecido al de la base de Yavin, que tiene los mismos paneles transparente de “Una Nueva Esperanza”. Así, no sólo le ven la cara a la audiencia sino que además nos presentan un sistema sociopolítico que no aprende de sus errores: si tu estrategia ha fracasado dos veces contra fuerzas militares exponencialmente inferiores, ¿cuál es el sentido de reeditarla?

    El resto son, en mi opinión, problemas propios de la saga en general que tienen que ver principalmente con lo inverosímil de la trama pues todo sucede demasiado rápido.

    En primer lugar, están los procesos interpersonales que desafían toda lógica de la conducta humana. Poe Dameron confía con demasiada facilidad en un sospechosamente oportuno desertor que desea ayudarlo a volver al lugar donde está la clave estratégica de la guerra y que, coincidentemente, su bando no ha podido obtener. Nadie pide más explicaciones que las que se le dan escuetamente en medio de un tiroteo láser o de la persecución de pesadillas biológicas. Una pareja que no se ha visto en años y que está separada por un fracaso de crianza de implicancias geopolíticas se dedica nada más que un abrazo y unas líneas de compromiso que duran lo que dura un encuentro en un ascensor. Y ni hablar de la aparición de la fuerza: Rey acepta y aprende a controlar una función transcognitiva novedosa en cosa de segundos en medio de las situaciones más estresantes que conoce el ser humano: el presidio y la lucha a muerte. Todo esto nos habla de la simplificación del universo cognitivo y emocional de los seres sentientes. Pero es un rasgo propio del cine de acción en general, de modo que no podemos atribuirle ese pecado sólo a SW, creo yo.

    Pero en segundo lugar, tenemos la aceleración narrativa de los procesos sociales: el Imperio galáctico, inconmensurablemente más amplio que cualquiera que nosotros hayamos visto en los libros de historia de la Tierra, duró escasos 18 años; de sus cenizas se levanta una segunda versión que se re-organiza más rápido que cualquier nación que conozcamos. Los jedis han “traído paz a la Galaxia” durante miles de años y en cosa de uno son arrasados para caer en un olvido muy extraño; dos décadas después son “sólo una leyenda”, considerando que estamos hablando de un universo hiper-tecnologizado en donde el registro de información no supone ningún esfuerzo. Después de todo, una refugiada apurada graba un mensaje holográfico de ayuda en menos tiempo de lo que toma tostar un pan. Hasta nosotros sabemos más de los samuráis (que existieron hace 200 años) que los pobladores de la galaxia muy, muy lejana de los jedis. Y ni hablar de la planificación de acciones militares: meetings de diálogo impreciso y sin documentos escritos son suficientes para coordinar ataques espaciales de precisión quirúrgica. No hay protocolos específicos, no hay asignación de roles, no hay descripción de armamento, no hay negociaciones de responsabilidades.

    Todo en SW es simple y fantástico.

    Pero no debemos olvidar que se trata de un género particular de la ciencia ficción conocido como “ópera espacial”, que está más cerca de la fantasía que de la ciencia. Por supuesto que la física recibe generosas concesiones y que no se apunta a la complejidad argumental. Es un género dirigido inicialmente a los niños (después de todo, George Lucas creó la saga inspirado por las series matinales de Flash Gordon y otros que daban por la televisión en los años 50) y por ello toda su producción es quimérica. Somos los adultos los que le exigimos algo que no tiene la responsabilidad de cumplir.

    Dentro de ese paradigma considero que “El Despertar de la Fuerza” tiene una mayoría de puntos fuertes. Aparte de los que ya describieron Nikolai y Malaquías, me parece que es una película muy bien trabajada desde lo técnico: las batallas espaciales a lo “Battlestar Galactica” están muy bien logradas con esos zooms que se llevan consigo nuestro corazón; la producción es perfecta, con entornos y ropajes realistas y envejecidos que nos dan la sensación de pertenecer a lugares reales, además de alienígenas creíbles que nada tienen que ver con lo triste de Watto y Binks; el diseño de las naves y los lugares es fruto del trabajo de un equipo competente y dedicado que, se nota, son fanáticos dedicados. Todo cuaja.

    Por otro lado, esta película tiene un elemento novedoso y distintivo que expande el universo: nos muestra aspectos más privados de la vida de los Stormtroopers. Con la hégira de Finn nos sumergimos en la violenta biografía de esos soldados y aprendemos de su esclavizante cultura de bautizo alienante y reflanducación reiterativa. Pero además surgen características que los diferencian: aparecen especialistas como aquel que blandía el ton-fa eléctrico o los que portaban un lanzallamas (sin duda un modelo muy parecido al que vieron el tío Owen y la tía Beru). La reivindicación de estos solados otrora anónimos es un regalo inesperado que le agradezco a Abrams y que sirve para darle un sello distintivo a la película.

    Y hay un detalle no menor: la primera vez en toda la saga que vemos sangre, es la de un stormtrooper.

    Así, estos legionarios estelares pasaron de ser solamente estampados cool para una polera a ser entes con dimensiones, con bemoles, con un trasfondo.

    La película, que está plagada de huevos de pascua (guiños para fanáticos), es, en suma, una buena entrega de SW y ayuda a sepultar el mal sabor de hipocampo que nos dejó la auto-indulgencia de Lucas a comienzos de la década pasada. Hay muchos detalles que se le pueden criticar, pero es un filme que hay que ver con ojos centrados en otro foco: en la construcción de una historia, como decía Nikolai, arquetípica que nos hace volver a una infancia adrenalizada que constituye un estado mental en el que es reconfortante vivir.

    Todas mis felicitaciones a las cientos de personas que trabajaron en esta película y sólo me queda agregar que estaré esperando con ansias el episodio VIII.

    Responder
  • 3. Hiposaurio  |  diciembre 28, 2015 en 3:01 pm

    Yo no se en que momento se colo lord Voldemort a la Saga de Star Wars. Espero que Hans Solo vuelva en el episodio VIII como Hans Solo el Blanco y que la el sable de luz de Vader deje de ser como la barita de Harri potters.

    Responder
  • 4. charleswilson71814  |  abril 9, 2016 en 9:53 am

    I posted about this column of Molly’s last week, and I can’t begin to express my love for the woman Click http://www.l33turl.com/dukcc091745

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Calendario

diciembre 2015
L M X J V S D
« Sep    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Most Recent Posts


A %d blogueros les gusta esto: