LÁGRIMAS DE COCODRILO

septiembre 5, 2006 at 11:44 pm 4 comentarios

 Como muchos, cuando me enteré de la muerte del insufrible Steve Irwin, me tenté con la idea de hacer leña del arbol caído (y este era un tronco bien pesado, la verdad). Pero mientras más leía sobre el ridículo accidente que le costó la vida, y más me acordaba de sus indigestos programas y su hiperventilado estilo de hacer zoología, me vino como una nostalgia rara, y terminé lamentando su partida. Algo así como con Lágrimas de Cocodrilo.

En más de 50 años, se sabe de dos mantarayas asesinas: una que se piteó a un bañista por allá por 1945 y la que le clavó su ponzoña en el pecho a Steve Irwin, el Cazacocodrilos. Suele ser un animal que nada dócilmente entre buzos y corales, con un ritmo pacífico que dista mucho de las feroces embestidas de los cocodrilos que montaba Steve o las pitones que usaba de bufanda.

Por esas irónicas circunstancias fue que me acordé altiro de la historia de Orión , un cazador griego que aseguraba que no había bestia en el planeta que él no fuera capaz de vencer. Claro, como esas aseveraciones solían afectar la sensibilidad de los Dioses, le mandaron un simple escorpión que le picó el talón y lo despachó al cielo, donde consiguió un cinturón igualito a las Tres Marías.

Steve también era arrogante, y a veces también maltrataba a los bichos, y capaz que igual que Orión, se confió demasiado de la raya que nadaba debajo suyo, pero por nefastos que fueran sus programas, no era un tipo malo, al menos no tanto como pa morir de esa manera tan dolorosa como estúpida.

Hay quienes dicen que al menos murió en su ley… yo creo que no fue así, y me alegro de que así no fuera. Claro, hubiera contribuido más aún al mito que él mismo quiso construir en torno suyo, pero ser desayuno de un cocodrílo es un precio muy alto para alcanzar la gloria, que en su caso sería bien dudosa. Digamos que “casi”murió en su ley, y supongo que se sentía realizado con su vida, así que sólo me queda lamentarlo por su familia, aunque tampoco digamos que era un padre ejemplar.

Que les quede claro, queridos fisgones, que si no escribo un texto chistoso del tema es por convicción y no por incapacidad mental, porque ustedes y yo sabemos que material pal humor negro hay mucho y en los días que vienen surgirá mucho más. Tampoco se trataba de hacer una apología cínica de alguien que me cayó mal desde siempre, por su estilo rimbombante, por su conducta histérica, por sus gestos faciales, por andar (literalmente) con su traje caqui hasta en la Antártica y hacer del riesgo algo innecesario y rayano en lo pelmazo.

Preferí esta medianía por lo que dije al principio, lo del arbol caído y lo demás. Hubiera preferido decirle cosas mientras vivía, por puro desahogo, pero ya no vale la pena. Por eso, reservaré mi sarcasmo pa cuando a este, se lo eche una pandilla de cuncunas.

Nos vemos mañana, si es que no me devoran los pekineses del primer piso.

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SOY ONIRONAUTA… BALAS DE PINTURA

4 comentarios Add your own

  • 1. Pesaita  |  septiembre 6, 2006 en 7:14 pm

    Creo que soy de las pocas personas que en verdad siente la muerte de este gallo…a mi me gustaba, de hecho lo veía siempre y en verdad me da pena…

    Dejaría de tirar la talla con el asunto…
    En youtube un chistoso trató de subir el video y se lo sacaron por violación a los derechos humanos…

    Cero respeto y poca tolerancia
    Eso!

    Responder
  • 2. Carola  |  septiembre 8, 2006 en 4:08 am

    La verdad es que jamás logré enganchar con el cazador de cocodrilos, pero ningún programa que provocara tanta alegría y entusiasmo en mi padre y mi sobrino preferido puede ser malo. El cazador de blebleble, eso sí, no maltrataba los animales y si bien era en extremo arriesgado, el loco no podía ser más activista de esa causa. A mí, que francamente detesto desde Greenpeace hasta reciclar, al menos me parece sano reconocer ciertas conductas consecuentes del tipo.
    Por lo demás, me ancantaba el inglés autraliano del tipo. Y qué, finalmente, lo único que me gustaba del programa era escuchar las mismas palabras, pero con ese sonsonete cuatikillo. Los 3 minutos que lo soportaba, pero Steve no tiene la culpa, él lo intentó, es sólo que la naturaleza no es lo mío.

    Beso

    Y q tanto, el

    Responder
  • 3. de paso  |  septiembre 9, 2006 en 7:16 am

    que mina más tarada la de arriba
    “la naturaleza no es lo mío” “odio reciclar”. Ojalá muera sepultada por una montaña de basura.

    Responder
  • 4. 25  |  septiembre 13, 2006 en 4:57 pm

    excelente muerte.
    supiste que hay un grupo de fanáticos de este gilipollas que está asesinando y mutilando mantarayas??

    da para todo….
    sin comentarios el post de “carola”.
    uff…

    Responder

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